05/05/2021

Guía básica de los abrasivos: definición, tipos y usos

¿Quieres saber qué son los abrasivos y para qué sirven? A continuación, te explicaremos el origen y evolución, su composición y su uso.

Definición de abrasivo

Básicamente, un abrasivo es un material que tiene la suficiente dureza para poder rayar otros materiales y la suficiente tenacidad para resistir un trabajo continuo con un desgaste mínimo. Ya sea eliminando excesos de material mediante el desbarbado o mejorando la calidad del acabado superficial a través del pulido.

Existen Abrasivos del Tipo Sólido como los discos de desbaste rígidos o del Tipo Flexible (Foto de Banda) como las bandas y los discos de fibra. Se podría decir que, hoy en día, los abrasivos flexibles han logrado tal avance tecnológico que reemplazan la gran mayoría de los trabajos que se hacían con los abrasivos sólidos, permitiendo procesos más eficientes y amigables con el operario, así como con el ambiente.

Historia de este proceso

Cabe mencionar que, aunque estos materiales se han perfeccionado sustancialmente a lo largo de los años, el hombre los ha estado utilizando desde edades prehistóricas, donde se empleaba ya la técnica del rebarbado: un proceso de transformación en el cual, a partir de un elemento natural (la piedra) se creaba, mediante el roce continuo, una herramienta útil para las necesidades de la antigua vida cotidiana.  

Con el paso de las edades, este proceso fue evolucionando y mejorando, para darle a estas herramientas un tratamiento de acabado y de pulido, que prosperarían hasta ser utilizado ya no sólo en herramientas sino en aspectos decorativos y artísticos mediante el uso de ya soportes flexibles, como el cuero, recubiertos de arena para lijar y pulir elementos ornamentales.

Al inicio del sigo XIX, el alemán Friedrich Mohs ordenó los materiales minerales por su dureza, creando lo que hoy conocemos como la escala de Mohs que permitió clasificar cada uno de estos productos, con el objetivo de poder seleccionar el abrasivo adecuado para cada operación de lijado.

 

¿De qué están hechos?

Aunque hemos visto que los abrasivos originalmente provienen de la naturaleza, actualmente casi en su totalidad son de origen sintético, desde el diamante (que es el material que encabeza la escala de dureza) a otras variantes interesantes, como el circonio, el carburo de silicio, el corindón o el grano cerámico (todos ellos seleccionados por su combinación de alta dureza y tenacidad).

Procesando estos elementos sobre soportes flexibles podemos obtener abrasivos en forma de bandas abrasivas, discos abrasivos, rollos abrasivos y hojas o pliegos abrasivos.

 

Usos de los abrasivos

Cada uno de estos productos se podrá utilizar en distintas circunstancias, según el objetivo final que busques y el material con el que intentes trabajar. Por ejemplo, algunos son especialmente útiles para trabajar el acero inoxidable o aleaciones de Titanio, mientras que otros son apropiados para lijar materiales de menor dureza como la madera o los metales no férricos.

Si miramos a nuestro alrededor todos los elementos procesados que vemos han sufrido algún proceso de transformación en el que ha intervenido un abrasivo, desde el mobiliario, hasta las pequeñas piezas que componen cualquier dispositivo electrónico, los vehículos, las herramientas y utensilios, etc.

Los abrasivos se han convertido en un elemento esencial en el transcurso de los años, ya que están presentes en todo proceso de fabricación ya sea para modificar defectos en la superficie o para dar un acabado de calidad.

La evolución de los abrasivos flexibles ha sido clave para conseguir productos con una extrema agresividad y una excepcional duración, que en la actualidad nos permiten optimizar de forma sorprendente los procesos industriales.

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