01/07/2020

Inox: ¿Cómo combatir al COVID-19?

El papel de la Rugosidad

Introducción

A algunos os habrá sorprendido el título de este artículo. ¿Qué influencia puede tener el que una superficie sea más o menos rugosa en el combate contra el virus del COVID-19? Hay muchas formas de medir la rugosidad: ¿Cuál es la mejor?

El Coronavirus SARS-COV-2, más conocido como COVID-19 es un virus que se transmite al entrar en contacto con la boca, nariz, ojos. Una forma muy habitual de transmisión es tocar algún objeto que ha tocado alguien portador de esta enfermedad, o sobre el cual se haya podido depositar sus gotitas respiratorias.

Hasta aquí nos lo sabemos todos, pero ¿Cómo puede la rugosidad ayudar a combatirlo?

¿Qué es la rugosidad superficial?

Son una serie de parámetros que, en perfilometría simple 2D, tienen en común la letra “R”. Determinan la orografía de valles y picos que tiene una superficie. Se miden con unos aparatos de gran precisión llamados rugosímetros.

Aunque hay muchos parámetros “R”, veamos los que más se emplean en la industria:

Ra: La más empleada. Mide la desviación media respecto a la línea intermedia entre los valles y los picos, dentro de la longitud medida.

Rz: mide la altura máxima del perfil en el tramo analizado. Dicho de otro modo, la altura entre el valle más profundo y el pico más alto. Puesto que Ra sería una media, este otro parámetro se usa para complementarlo y detectar picos o valles que se escapan de la media.

¿Qué tienen que ver Rugosidad y Coronavirus?

La rugosidad y la salud son viejos conocidos. Sobre cada superficie se depositan las bacterias y los virus procedentes del contacto con las manos o las emisiones al respirar o estornudar.

El acero inoxidable ha sido siempre el material de uso más extendido en las industrias médica, farmacéutica y alimentaria, debido a dos factores:

  • Mínima adherencia de bacterias o micro-organismos
  • Facilidad para la limpieza y ausencia de corrosión si ésta se hace correctamente

En el caso concreto del COVID-19, los estudios indican que puede persistir en superficies como el acero inoxidable hasta 3 días. No obstante, la mayor tasa de supervivencia se produce en las primeras horas.

El gran enemigo de estos pequeños organismos es la limpieza. Los productos de higiene se llevan a virus y bacterias por delante, pero las superficies con alta rugosidad permiten que se mantengan sobre ellas, incluso después de haber aplicado productos de higiene y limpiarlos con trapos o bayetas.

Veamos su efecto:

papel de los abrasivos

Por ello, las industrias citadas más arriba, siempre han tenido mayores exigencias en sus requerimientos de rugosidad cuando adquirían sus equipamientos.  Ahora, con la extensión y peligrosidad que ha mostrado este virus, no serán las únicas en exigir que estos parámetros mejoren. Otras industrias también valorarán la rugosidad por encima del acabado visual. Las empresas que procesan este material deberán adecuar estos procesos para responder a estas exigencias.

¡¡¡Un correcto proceso de lijado será clave para esta nueva realidad!!!

abrasivos contra coronavirus

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